ABIERTO DESDE 1.987
INTRODUCCIÓN
“BAR
AJOBLANCO “
(Con todos
sus condimentos: que no farte de ná)'
Situada al suroeste de
la Península Ibérica, Sevilla se levanta a pocos metros del nivel del mar en la
margen izquierda del río Guadalquivir, sobre la llanura central de la
provincia. Su clima pertenece al Mediterráneo húmedo, si bien su proximidad con
el Océano Atlántico le “propicia” inviernos algo fríos dentro de sus amables
temperaturas, si amables fueran los 45º de algunos días de julio o agosto o los
-2º de algunas noches de diciembre. Pero eso no se nota en esta esquina de la
calle Alhóndiga.
El latir diario
sevillano se debate a través del continuo tira y afloja entre la tradición y el
modernismo, entre las costumbres arraigadas y el empuje del tiempo, la sal y la
pimienta, el azahar y la yerbabuena. Hay algunos días en los que Sevilla parece
que hubiera olvidado sus viejos aromas, tan apegados, pero en cualquier calle
despiertan, en cualquier rincón afloran como si el tiempo no hubiera pasado...
y es a la vez este contraste caprichoso de ambiente cosmopolita y folclore
añejo el que aporta ese ambiente mágico de ciudad antigua pero abierta a lo por
venir, al aliño futurista con aceite de oliva.
En una calle que hace
siglos fue arteria principal de la ciudad, en uno de sus barrios más clásicos,
Santa Catalina, y en pleno casco antiguo, Ajoblanco es un rincón que con el
paso de los años ha ido configurando un ambiente distinto y cuyo único secreto
se esconde en la diversidad de clientes y amigos que lo visitan. La comida y la
música tienen un denominador común: lo hacemos variado y lo mejor que podemos.
Abrimos en septiembre
de 1987 y las tapas a lo largo de estos 15 años siguen variando: de los potajes
a la musaka, del choucroute a la comida centroamericana, de los boquerones en
vinagre a la alcachofa rellena de carne, pasando por la paella, las migas de
pan con ajo, el gazpacho andaluz... o el de almendra y ajo que da nombre al
bar.
En música hay de todo.
Raices de blues, soul o jazz, flamenco, fusión latina, pop y brasileña.
Ensaladas musicales de cualquier parte del planeta, sonidos a la carta donde no
falta el rock progresivo de los años 70; incluidos los grupos de aquí y
de otros países europeos como Premiata Forneria Marconi, Focus, Amon Düll, Embryo...
aquí se puede escuchar desde canción sudamericana a John Mayall o Soft Machine,
Caetano Veloso o Camarón.
Situado en una zona muy
flamenca, junto a la casa del gran guitarrista Niño Ricardo, por aquí no deja
de sonar algún cante jondo o filigrana moderna. En definitiva, un ambiente
distendido y natural, sin apartarse de las más elementales reglas de la
cortesía / simpatía y el buen rollo. Quiérenos un poco, nosotros te
apreciamos y respetamos: vengas de donde vengas, si nos visitas, procuraremos
demostrártelo sin derramarte el café, que también tenemos.
PD 1. Te gustará la
colección de carteles.
PD 2. Libro de
reclamaciones con recortes y censura previa.